Espectaculos
La saga de Dread Mar I en el Gran Rex
El cantante inició una serie de tres shows en la calle Corrientes, que confirma el excelente momento que vive el reggae. Crónica y fotos.
Primera escena fuerte: Dread Mar-I da sus primeros pasos y grita (entre muchos gritos) la palabra que hay que gritar: ¡Rastafari! No pasan ni dos estrofas de No Convencerán y la voz ya es del público, el micrófono apunta a la platea. Un poco apresurado, es cierto, pero la tentación debe ser difícil de evitar para un artista under que pisa la calle Corrientes, hoy es su primer Gran Rex y le quedan dos fechas más. Por eso baila y corre, de un lado al otro, da saltitos, no se detiene, esta dando inicio al primer capítulo de los tres que tendrá la noche. Este se llama "Fuego" y en la pantalla, claro, las imágenes arden. Reggae roots ajustado y efectivo, el "mensaje", sin demasiados misterios para los seguidores del género, baja y se traslada de boca en boca, el teatro explota. Una estrella de David marca el centro del escenario, pero sobre el pecho de Dread Mar-I hay una cruz, aquí no se excluye a nadie. Así aparecen "La fé", "Fuerte Amor", "Hablan", "My Lord", pero el final... ¡Qué final! Un final bíblico, porque la canción es "Moisés" y de fondo, en la pantalla aparece Charlton Heston, sí, haciendo de Moisés, en aquel viejo film de 1956 llamado Los Diez Mandamientos. Cultura profética con cine de fondo.
El segundo capítulo se denominó Amor. Y para eso fueron cientos los corazones que sobrevolaron la pantalla, casi lo hicieron durante los doce temas del segmento. La idea ya estaba bien reforzada pero Dread Mar-I quería más: cambió su vestuario. Su skater- look quedó en el back, lo nuevo fue un fino traje gris sin altas llantas, mejor zapatos italianos de punta cuadrada y muy lustrados. Quién no soñó con abrir los brazos al cielo, sentirse un cantante melódico y hacer corear todo un Gran Rex al palo con títulos como "Mi amor", "No te amo", "Tú sin mí", "Migajas" o "Sufro". Esto es romanticismo de San Valentín, ni buenas vibraciones, ni Iron Lion Zion, ni ganja, ro-man-ti-cis-mo.
Al bloque final se lo denominó Verdad. Otra vez el roots y los agradecimientos constantes a "la gente". Ya sin anteojos y visiblemente más cansado, Dread Mar-I presentó a Lisandro Aristimuño, junto al trovador folk hicieron una linda versión de "Si te busco". Aristimuño dio unos pasos de baile, abrazó a su nuevo amigo, cantó y partió rápidamente. La noche consagratoria era del muchacho de Lanús. "La verdad", "En la vida" y "La meta", tres canciones para que todos canten y el final que iba llegando.
Epílogo: El reagge esta pasando un buen momento, los especialistas dicen que lo viene pasando hace varios años pero que la frase funciona como una constante, un marca. Seguramente hoy muchos entendieron que la tribu de los tres colores y los dreadlocks se amplió a un público no tan caracterizado y menos exigente del cliche. Ahora es "la gente" la que llena teatros y baila sin saber muy bien dónde queda Kingston, ni qué es Iron Lion Zion. Saben quién es Dread Mar-I y eso parece que les alcanza. El Gran Rex estaba al palo.
Por Ariel Valeri
Fuente: Revista Rolling Stone
18/04/2010